En 1575, Felipe II le invita a un torneo en su corte y así se reunieron en Madrid los mejores ajedrecistas italianos de su época: Giovanni Leonardo di Bona y Paolo Boi, junto con los españoles Ruy López y Alfonso Cerón, de Granada. Esta prueba es calificada por los historiadores como el primer Torneo Internacional de Maestros y la primera en ser documentada. El torneo lo ganó Leonardo da Cutri.
Tras el torneo se fue a Portugal donde se enfrentó a los mejores jugadores del país ante el rey don Sebastián. Tras estos enfrentamientos regresó a Italia rico.
En su juventud estuvo al servicio de don Juan de Austria. Fue un hombre inquieto que viajó por medio mundo. Era de carácter alegre, alto y rápido en el juego. En numerosas ocasiones se ganó la vida jugando al ajedrez y obteniendo grandes sumas de dinero. Se dice que se enfrentó a un turco en Hungría, tras se capturado a su regreso de España en el golfo de León. También él se jugó su libertad con el comandante de los piratas. Demoró durante un tiempo su regreso a Génova y estuvo en Milán y Venecia.
Murió a los 70 años de edad en Nápoles de muerte natural, seguramente tras contraer alguna enfermedad tras beber agua contaminada. No está claro dónde está enterrado, si en la iglesia de San Luis de Nápoles o en la de San Francisco de Paula en Nápoles, aunque su entierro fue digno de un príncipe y caballero napolitano.