Al margen del resultado el torneo tuvo una importancia transcendental en el mundo del ajedrez. El título de Campeón del Mundo dejaba de ser propiedad del campeón y la FIDE pasaba a organizar el ciclo de torneos del que habría salir el retador del campeón del mundo.
El ciclo comienza en los torneos que todos los años organizan las federaciones locales. El ganar esos torneo, normalmente da derecho a participar en un torneo nacional absoluto, organizado por las federaciones nacionales cada año, normalmente.
Los vencedores de los torneos nacionales tienen derecho a participar en un torneo zonal. Las zonas están determinadas por la FIDE y agrupan a países próximos. Son torneos internacionales y de fuerza variable, dependiendo de los jugadores de los países que integran la zona.
Los ganadores de los torneos zonales participan en los torneos interzonales. En estos torneos ya encontramos a los jugadores más fuertes del mundo. Hasta 1990 había tres interzonales y se enfrentaban por sistema de liga, pero a partir de Manila 1990 todos los jugadores jugarán juntos con un sistema suizo (64 participantes). Del interzonal sale una lista de once jugadores que van a jugar el torneo de candidatos.
El torneo de candidatos es el que decidirá quién es el próximo retador del campeón del mundo. Es un torneo de doce jugadores, los once de los interzonales y el perdedor del campeonato del mundo anterior, que se juega por encuentros individuales y eliminatorios. Cada encuentro se juega a doce partidas, y en caso de empate se va a la muerte súbita; se sigue jugando y gana el primero que gana una partida. El vencedor de todos los encuentros se enfrenta en un encuentro a veinticuatro partidas contra el perdedor del mundial anterior. El vencedor se convierte en candidato a campeón del mundo, que se disputará en un encuentro a veinticuatro partidas.