Si podemos considerar
que el ajedrez moderno se inventó en España, y es conocido
de todos que el primer campeón mundial fue español (Ruy López
de Segura), lo cierto es que en los siglos siguientes el ajedrez en España
fue un páramo yermo. Hubo que esperar a los finales del siglo XIX
y comienzos del XX para que el ajedrez español volviese a contar
en el mundo y no fue precisamente en la península donde ocurrió
esto, sino en América. Tras la independencia de los nuevos Estados
americanos comienzan a sonar nombres de aquellos países en el panorama
internacional, sobre todo de México y Argentina. Pero será
Cuba la tierra que dé un gran campeón al mundo, y será
desde Cuba desde donde regrese la práctica del ajedrez magistral
a España. Los campeones cubanos que se enfrentaron en su infancia
a Capablanca eran españoles (Juan Corzo y Celso Golmayo). Capablanca
mismo fue español en su infancia. Pero fue tras la independencia,
y el regreso de parte de la población cubana a España como
se revitalizó en la península el gusto por el ajedrez. Sobre
todo de la mano de Manuel Golmayo.
En 1927 se crea la
Federación Española de Ajedrez (FEDA). No obstante, los ajedrecistas
españoles, con la excepción de Arturo Pomar, no tuvieron
nivel internacional hasta la aparición hacia 1990 de una nueva generación
de ajedrecistas, que son los que hoy marcan la diferencia.
Rafael Álvarez
Luis Javier Bernal
Lluis Comas i Fabregó
Sergio Estremera
Martín Ferrer
Carlos García
David García
Ilundáin Juan Gil Reguera
Juan Mario Gómez
Miguel Illescas
Córdoba (1965)
Félix Izeta
Jordi Magem Badals
Marc Narciso
Joan Pomés
Óscar de la Riva
Alfonso Romero
Holmes (1965)
Alexéi Shírov,
letón-español (1972)
Pablo San Segundo
Francisco Vallejo
Jesús de la Villa
Mujeres
Gloria Velat
María Luisa Gutiérrez
Pepita Ferrer
Mª Luisa Cuevas Rodríguez
Nieves García
Vicente.