Participó en la olimpiada de 1930 en la que defendió el primer tablero de Checoslovaquia. Obtuvo grandes éxitos en múltiples torneos: Margate 1936, Kemeri 1937, Hastings (Inglaterra) 1931, 1932, 1933 y 1934; y empató los encuentros que jugó contra Euwe y Botvínnik.
Sus triunfos le hacían merecedor al título de campeón mundial que ostentaba Aliojin, pero la invasión nazi de Checoslovaquia frustró el intento. La barbarie que se ciñó sobre su país le hicieron caer en su rendimiento deportivo. Se refugió en la URSS y posteriormente se nacionalizó soviético. Buen entrenador y analista ya nunca consiguió la ambición necesaria para triunfar en los grandes torneos.