Durante la segunda guerra mundial, como muchos otros ajedrecistas, Kótov trabajó como ingeniero en una fábrica. Tras la guerra volvió a tener grandes éxitos, aunque nunca pudo optar a la corona mundial.
Kótov obtuvo el título de Gran Maestro en 1950. Entre 1942 y 1952 estuvo entre los diez mejores jugadores del mundo. Pero a partir de entonces sus intereses con respecto al ajedrez se centraron en la divulgación. Comenzó a publicar artículos en revistas y escribió una magna obra bibliográfica. Dos de sus libros «Piense como un gran maestro» y «Juegue como un gran maestro» son, aun hoy, auténticos best-séller y libros de referencia. Se convirtió en un especialista en Aliojin, y sus partidas, del que publicó varias monografías.