Larsen ha estado durante muchos años en la élite mundial. Es un jugador carismático de estilo brillante y original, y ha tenido muchos admiradores. Fue muchas veces aspirante a candidato al título mundial, pero tuvo mala suerte, siempre cayó derrotado, en el momento decisivo, ante los que habrían de ser los futuros campeones.
Larsen era considerado en mejor jugador de Occidente, pero en el torneo de Candidatos de 1967 fue superado tanto por Spassky como por Fischer. Larsen Y Fischer desarrollaron una antipatía mutua, hasta el punto de que cuando en el interzonal de Susa de 1967 Larsen superó a Fischer este se retiró.
En 1970 Larsen consiguió el primer tablero de la selección «Resto del mundo» que se enfrentó a la URSS. Fischer le superó en el interzonal de Palma de Mallorca de ese año. Por desgracia en el torneo de Candidatos de 1971 Larsen perdió ante Fischer por 6 a 0. Esta derrota fue un duro golpe para él y ya nunca más tuvo la ambición necesaria para enfrentarse a los grandes ajedrecistas del momento.
Larsen forma, junto con los Brónstein, Tal, Fischer y Spassky un grupo de ajedrecistas creativos que devolvieron al ajedrez una alegría que había perdido con el exceso normativo. Ahí está su libro «Yo juego para ganar».
Larsen residió durante mucho tiempo en Las Palmas, habla un español perfecto, dirigió la revista Ajedrez Canario, y llevó el club Caja Insular de Las Palmas, que ganó dos veces el campeonato de España de clubes. Durante su estancia en Canarias convirtió a las islas en uno de los principales centros del ajedrez mundial.