Durante los siglos XVIII y XIX el café parisino de La Regence fue
considerado la Meca del ajedrez europeo, al margen de concentrar otro tipo
de artistas, políticos, conspiradores y todo intelectual que se
preciase. En él brilló, por méritos propios, Sire
Kermur de Légal, entonces el mejor jugador de Francia, famoso por
el mate que lleva su nombre: