En «El Siglo de las luces», Francia ejerce
la hegemonía cultural en Europa. Hay una revolución en el plano de las ideas.
En nombre de la soberanía absoluta de la razón se atacan todas las creencias
tradicionales. El ambiente era propicio para que el centro del mundo
ajedrecístico que había residido en España e Italia en los siglos anteriores
se desplazara hacia Francia. Es justo decir que en otros países quedaban
jugadores destacados, como el escocés Alexánder Cunningham (1650-1730), y los
italianos Giovanni Lolli (1698-1769), Doménico Ponziani (1719-1796) y Ercole
del Río (1720-1800).
Los mejores jugadores franceses
pertenecían a los sectores intelectuales quienes tenían como lugar de reunión
el famoso Café de La Regence, el de las peñas literarias, situado en la Calle
de la Vieja Comedia de París. Eran asiduos de La Regence personajes como
Alfredo de Musset, Iván Turgueniev, Jean Jacques Rousseau, Diderot, Voltaire,
Napoleón y Benjamín Franklin.
Entre todos ellos destacaron Légal de
Kermur, François André Danican Philidor, Louis Deschapelles y Luis Charles
Maché de la Bourdonnais.