Las hermanas Polgar, con la ayuda de una buena campaña mediática, revolucionaron el mundo del ajedrez. Su talento se puso de manifiesto en la Olimpiada de Ajedrez de Salónica 1988, donde participaban las tres hermanas, quedando primeras por delante de las soviéticas. A partir de entonces sus padres decidieron no inscribir a sus hijas en ninguna competición femenina más. No participan en torneos femeninos, salvo en las olimpiadas, y por presiones del gobierno húngaro. En Novi Sad 1990 volvieron a quedar primeras, por delante del la URSS. En esto de no participar en torneos femeninos no fueron pioneras. Ya Pia Cramling se negó, años antes. El padre de las Polgar justifica esta decisión porque cree que la distancia que hay entre el ajedrez femenino y el masculino se debe, precisamente, a la existencia de esa competición. Esto causó un serio conflicto en la siguiente olimpiada: Manilla 1992. A pesar de proclamarse campeona absoluta de Hungría en 1991, Judit fue seleccionada sólo en calidad de suplente en la selección absoluta.
Si bien las tres hermanas han conseguido grandes cosas en el ajedrez sólo Judit ha logrado superar la barrera de los 2700 puntos ELO, toda una hazaña para cualquiera. Su primer gran éxito lo tuvo a los 12 años al ganar el torneo de Hastings de 1988. Ganó el campeonato húngaro a los 15 años, algunos años más tarde ella batió a la estrella holandesa Jeroen Piket por 6 a 2.
Su carrera ajedrecística ha sido formidable. Ya en 1985 se hablaba en la prensa especializada de estas hermanas, gracias a partidas formidables frente a fuertes jugadores. En 1990 quedó tercera en Nueva Delhi (tras Anand y Kamsky). Campeona del mundo infantil en Winsconsin (EE UU). Fue medalla de oro en la Olimpiada de Novi Sad (Yugoslavia). En 1991 causan sensación en el torneo de Pamplona. Poco después, en el campeonato de Hungría, Judit se convierte en GM. En 1992 quedó segunda en Madrid y en Nueva York. En 1993 quedó primera en Hastings (Inglaterra), segunda en Dos Hermanas (España), vence en un duelo al excampeón del mundo Boris Spassky por 4,5 a 3,5. Gana el torneo de Madrid 1994, de categoría XV. Además, queda cuarta en el Melody Amber de Mónaco. En 1995 se enfrenta a Deep Blue, pero pierde 5 a 1,5. Ese año juega un encuentro con Jeroen Piket que gana por 6 a 2. En 1996 gana el torneo de León que tiene categoría XVII. Es la primera mujer del mundo que gana un torneo de estas características. Ese año hace de analista de su hermana Zsuzsa y la ayuda a ganar el campeonato del mundo femenino. En 1997 queda segunda en el torneo Grandes Maestros del Milenio de categoría XVIII, a medio punto de ganador. Ganó el Open de EE UU en 1998. En 1999 gana el torneo de Hoogeveen (Holanda, Categoría XIV) por delante de Timman y de Spassky. Este torneo lo ganará más veces y con categorías mayores. Alcanza los cuartos de final en el torneo por el campeonato de Las Vegas; cae ante Jálifman, que a la postre sería el campeón del mundo. El año 2000 es frenético para Judit. Tiene una actuación memorable en el torneo de Wijk aan Zee (Holanda, Categoría XVIII). Gana el torneo del Festival ajedrez Japfa (Yakarta, Indonesia. Categoría XVI), su victoria más importante hasta el momento. En el torneo de Mérida (Categoría XVII) Judit acaba a solamente medio punto detrás del ganador. Gana el Festival de Ajedrez Miguel Najdorf (Categoría XVI). Participa en la 34 Olimpíada de ajedrez, en Estambul (Turquía) como tercer tablero y Judit obtiene 10,5 puntos de 13.
El juego de Judit se caracteriza por la agudeza táctica, combinada son una buena preparación posicional. Es en las posiciones de ataque donde Judit se desenvuelve mejor. Si en el comienzo de su carrera fallaba en los finales hoy en día es una gran finalista y eso le ha permitido llegar a cotas tan altas. Su repertorio de aperturas es muy agudo. Ha conseguido victorias brillantes, como la celada que le preparó a Anand, y que le ganó en 35 movimientos. Una de sus armas favoritas con negras es la defensa Siciliana.
Judit es una mujer simpática y muy poco diva, aunque de cuando en cuando protagoniza alguna anécdota de este tipo. Si en su infancia se hizo famosa, a parte de por su juego, por sentarse ante el tablero acompañada de su peluche, lo que demuestra que tuvo una infancia a pesar de estar jugando con la élite del ajedrez, hoy hay que destacar su amabilidad. Judit tuvo que sufrir una de las anécdotas más desagradables y polémicas de la historia del ajedrez, protagonizada, como no, por Kaspárov. En Linares 1994 Kaspárov hizo una jugada perdedora sobre el tablero. Inmediatamente se da cuenta y rectifica. Mueve 36. ..., Cd7-c5, y rectifica a 36. ..., Cf8. Todo indica que Kaspárov soltó la pieza, aunque fuesen unas décimas de segundo, y no tenía derecho a rectificar, pero era Kaspárov y se consintió la rectificación. Judit no se atrevió a reclamar, aunque su gesto de súplica ante el árbitro es evidente. Nadie se atrevió a contradecir Kaspárov, que además se enfadó mucho cuando las imágenes de vídeo mostraron la verdad. Pero cosas como esta no han desanimado, precisamente, a una luchadora como Judit.