Quedó en primer lugar en Margate 1935, por delante de Capablanca, fue seis veces campeón de los Estados Unidos antes de la segunda guerra mundial, y otras dos después. Fue tercero en el torneo de Nottingham de 1936, en el que jugaron cinco campeones mundiales; primero en Kemeri 1937 y en Hastings 1938, dentro del torneo de Candidatos al título mundial. Quedó cuarto en el torneo AVRO del 38. Tras su matrimonio su dedicación al ajedrez se ralentizó.
Reshevsky participó en el torneo de 1948 en el que quedó por detrás de Botvínnik y Smyslov. No pudo participar en el torneo de candidatos de 1950 en Budapest, debido a problemas administrativos. Volvió a participar asiduamente en torneos. Quedó segundo en Amsterdam 1950, primero en Nueva York 1951, derrotó a Glígoric y Najdorf. En el torneo de candidatos de 1953 quedó segundo empatado con Keres y Brónstein. En 1967 perdió con Korchnoi en los cuartos de final del ciclo de candidatos. Disputó con Fischer un encuentro que quedó interrumpido cuando tenían dos victorias cada uno y siete tablas. Jugó varios ciclos de interzonales y candidatos, sin llegar nunca a las finales, hasta la eclosión de Fischer que le quitó la hegemonía en EE UU. Hasta entonces era, de lejos, el mejor jugador estadounidense. Siempre estuvo defendiendo los tableros de EE UU en las diversas olimpiadas.
Nunca mostró demasiado interés en ser campeón mundial. En su madurez tomó el ajedrez como una afición, y no estaba dispuesto ha hacer los tremendos sacrificios que exigía la corona mundial. Era un hombre bajo, nervioso y de temperamento agrio, por lo que en ocasiones se le acusó de faltar a la ética, proponiendo repetidamente tablas, en posiciones difíciles, para desconcentrar al rival. Se solía apurar de tiempo, pero de estas situaciones salía airoso. En su carrera no abundan las partidas de ataque, ni las bellas combinaciones, por lo que poca gente pensaba que pudiera, realmente, ser campeón del mundo. A pesar de no alcanzar ya los triunfos de juventud Reshevsky jugó en la élite durante muchísimos años.
«En esta posición... yo tenía que sobrevivir».