Curiosamente la Escuela Romántica se desarrolla tras los importantes aportes teóricos de Philidor, totalmente antirrománticos, pero a mediados del siglo XIX el romanticismo, y el culto al genio, era una actitud de vida que impregnaba toda la sociedad. No se trataba de una involución, sino de una recuperación de los clásicos.
El encuentro entre La Bourdonnais y Mac Donnell asienta definitivamente esta tendencia, aunque sus más notables representantes serán Anderssen, Blackburne, Kieseritzky, Marshall, Harrwitz, Zúkertort, Staunton, Saint-Amant, etc.
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