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Akiba Rúbinstein (1882-1961)

Pequeña biografía

    Akiba Rúbinstein nació en Stawiski (Polonia, pero entonces bajo dominio ruso) el 12 de octubre de 1882 y murió el 14 de marzo de 1961. Era el menor de doce hermanos. Su padre falleció meses antes de nacer él. No entró en contacto con el ajedrez hasta los dieciséis años, pero pronto se consagró a él. Dejó sus estudió y se estableció en Lodz, que tenía un importante club a que pertenecía el maestro Salwe.

    En 1904 ocupó el quinto lugar en el torneo nacional de Rusia, disputado en Kiev. En 1905 jugó su primer torneo internacional en Barmen, quedando en primer lugar compartido con Barmen. Posteriormente obtuvo una larga serie de triunfos. Entre los más destacados están los torneos de Ostende 1907, Carlsbad 1907, Lodz 1907; y en 1908 derrotó en sendos encuentros a Teichmann, Marshall y Mieses.

    En 1909 compartió el triunfo con Lasker en el torneo de San Petersburgo, derrotando al campeón del mundo en la partida que jugaron. Este triunfo hizo que fuese aspirante al título mundial, pero la falta de financiación malogró el intento.

    Rúbinstein continuó cosechando triunfos. En 1912 ganó cinco torneos de primera línea: San Sebastián, Piestany, Breslau, Varsovia y Vilna. Por fin se llegó a un acuerdo con Lasker para jugar por el título mundial en 1914, pero el comienzo de la primera guerra mundial malogró el intento.

    Las privaciones de la guerra afectaron mucho a su salud, sobre todo psíquica, que era de por sí débil. Fue desarrollando manías persecutorias y amenazas imaginarias, síntomas de esquizofrenia. No obstante, aún tuvo excelentes resultados e hizo partidas estupendas. Fue primero en los torneos Viena 1922, Marienbad 1925; segundo de Maestros de Berlín 1918, Gotemburgo 1920, Budapest 1929; y tercero en San Reno 1930. Derrotó en sendos encuentros a Schlechter en 1918 y Bogóljubov en 1920. Abandonó la competición en 1932 para ingresar en un sanatorio mental afectado de agorafobia y manías persecutorias. Tras salir se trasladó a Bélgica donde vivió en condiciones modestas hasta su muerte.

    Rúbinstein no era tan agresivo como muchos de los campeones de su época. Su juego era de gran profundidad estratégica y posicional. Fue muy eficaz en los finales. Reti dice de él que no aborda e ajedrez como una lucha, sino como la elaboración de una victoria. Sus partidas parecen ser auténticas máquinas de precisión.


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