En un reino de la
antigua india, situado al noroeste de la India (seguramente en el actual
Paquistán o Afganistán), había un poderoso brahmán, llamado Rai Bhalit, tan
rico y rodeado de todos los placeres que de ninguno de ellos gozaba, ordenó a
uno de sus sirvientes, llamado Sisa, que creara un juego capaz de
entretenerle. Pasado algún tiempo Sisa presentó a su señor un juego que
emulaba la guerra y que se jugaba en un tablero con sesenta y cuatro
casillas, alternativamente blandas y negras dispuestas en ocho filas y ocho
columnas, el ajedrez. El brahmán quedó tan encantado que le permitió escoger
su recompensa. Sisa le dijo —«Señor, soy hombre modesto, y me conformaría con
que me paguéis un grano por el primer cuadrado, dos por el segundo, cuatro en
el tercero, ocho en el cuarto, etc.». El brahmán, encantado por la modesta
petición de Sisa accedió en seguida, pero su alegría pronto se trocaría en
ira cuando se dio cuenta de que ni con todo el trigo de su país alcanzaría a
pagar semejante suma. La cifra es 18.446.744.073.709.551.615 es decir 2 elevado a 64.
Ante la imposibilidad de pagar tal suma el brahmán mandó matarle. Esta es una
de las leyendas más conocidas del ajedrez. Sisa tenía un hijo llamado Shah, y
de ahí derivó el nombre de su juego «shak» o axedrez, ajedrez.