Pétar Trifunóvic
nació en Belgrado en 1910 murió el 8 de diciembre de
1980. Trifunóvic pasa por se el campeón de las tablas, pero
por lo mismo un jugador muy difícil de batir. Su espíritu
pacífico le impidió llegar a más altas cotas en el
ajedrez. Los aficionados al ajedrez buscan sus ídolos entre los
grandes campeones. Gustan del talento de los grandes combinadores, y menos
precian el talento de jugadores como Trifunóvic que juegan decenas
de torneos sin perder una partida. Sin embargo el olvido de Trifunóvic
es profundamente injusto. Fue un perfeccionista, amante de la lógica
profunda del ajedrez. Era incapaz de especular y despreciaba los recursos
engañosos, cuyo único mérito para ganar es la equivocación
del rival. Buscaba la jugada precisa según los cánones del
juego posicional, hasta la perfección. La categoría del rival
que tenía enfrente le daba igual. Si la valoración de la
posición le decía que debía ser tablas, las aceptaba.
Era incapaz de especular con que si seguía jugando e rival terminaría
equivocándose.
Sus partidas resultan
claras y llenas de ideas apasionantes. Sabía muy bien atacar y combinar
cuando la posición lo exigía. Fue uno de los jugadores más
profundos de todos los tiempos.