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La competición Masnou: la fiesta del ajedrez

    En ajedrez hay muchas modalidades de competición, eliminatorias o «copa», liga, «round robin» o rondas y el sistema suizo son las más comunes, y en ocasiones se combinan entre sí. Existe, además, un sistema de competición muy original que en España se llama Masnou (ignoro como se llama en otros países) que nos puede sacar de muchos apuros cuando nos piden una competición rápida o con un tiempo fijo, ya que la duración total del torneo la ponemos nosotros.

    El sistema de competición Masnou toma su nombre de este pueblo barcelonés, y no he podido averiguar porqué. Imagino que la primera vez que un periodista contó que se podía competir así hablaba de un torneo celebrado en esta localidad.

    El sistema de competición Masnou consiste en tener una serie de tableros jugando y una cola de varios jugadores en espera. Cuando una partida termina el vencedor advierte al árbitro para que le anote un punto; el perdedor se levanta y ocupa su lugar el primero de la cola. El vencedor del torneo es quien más partidas gane en un tiempo determinado, por ejemplo en dos horas, que será lo que dure el torneo. Como sistema de competición, para determinar quién es el mejor jugador de ajedrez, es muy malo, pero a cambio tiene un componente de espectáculo que, en ocasiones, no debemos de despreciar. Es posible que a dos jugadores les toque jugar más de una partida entre sí, incluso con los mismo colores. No importa, recordemos que esto es un espectáculo.

    Cada vez que se comienza una partida el jugador que está dentro cambia de color las piezas con las que juega. En caso de tablas se pueden hacer dos cosas, o bien sigue jugando quien estaba dentro (es lo más normal), o bien sigue jugando el que llevaba las negras. Las tablas pueden contar como medio punto, pero también pueden no contar para la clasificación general y ser un criterio de desempate, en caso de que sea necesario. Yo aconsejo esto último. El desempate, en caso de que se luche por los premios, puede ser un problema en este sistema de competición. En último caso, y si sólo hay dos jugadores empatados, se pueden enfrentar entre ellos, a no ser que se opte por repartir los premios.

   Antes de comenzar debe de quedar claro tanto el tiempo total del torneo como lo que pasa en caso de tablas. En el fondo es lo mismo que las rondas que se hacen en los clubes de ajedrez para jugar rápidas.

    El número de tableros, medio, necesarios para jugar en esta modalidad debe de ser el número de participante dividido entre 3; es decir por cada tablero debe de haber dos participantes jugando y uno esperando. La cola puede ser más corta, y por lo tanto se entrará más rápido, pero debemos tener en cuenta que siempre debe de haber alguien en la cola, para que una partida terminada no se quede sin contrincante. Recordemos que esta es una competición en la que la velocidad es clave. Si tenemos a más de un participante por tablero la espera se puede hacer demasiado larga. Por supuesto cualquier jugador puede marcharse cuando quiera, y pueden jugar otros que hayan llegado con el torneo empezado. Sólo tendrán que dar el nombre al árbitro y ponerse en la cola. Su flexibilidad permite que los niños y niñas, que no están aconstumbrados a largas sentadas jueguen lo que den sus fuerzas. También se pueden añadir o quitar tableros sobre la marcha, dependiendo de la cantidad de jugadores que veamos esperando. Para añadir tableros no hay problema, ya que entran a jugar los dos primeros de la cola; para quitarlos es necesario esperar a que dos tableros que estén jugando acaben su partida simultáneamente, ya que serán los que están dentro los que sigan jugando. Es habitual que a medida que la competición se vaya acercando al final los jugadores en espera sean cada vez menos.

    La duración mínima del torneo debe de ser de hora y media. Normalmente es a partir de la hora de competición cuando se producen las diferencias significativas. En dos horas, por ejemplo, y sin reloj, los vencedores jugarán entre 13 y 18 partidas, y la media será de 7 partidas por cada jugador. Tampoco conviene que dure mucho más de dos horas, ya que habrá quien esté todo el tiempo jugando.

    La competición Masnou permite jugar con o sin reloj. Con reloj las partidas deben de ser en la modalidad relámpago (blitz), ya que de lo contrario la espera puede hacerse muy pesada. No obstante, todos los jugadores deben de saber que hay que jugar bien y rápido, para poder ganar la mayor cantidad de partidas posible en el tiempo estipulado. Sin reloj se puede jugar con niños, que no dan muchos problemas, aunque si observamos que un jugador se niega a mover podemos arbitrar la partida y expulsarle del torneo. Será el afectado quien nos deba de advertir de la circunstancia. De todas formas lo normal es que no tengamos problemas, ya que lo mejor para ganar muchas partidas es abandonar una partida perdida, para poder comenzar otra lo antes posible. En general, sólo nos encontraremos con jugadores que no quieren mover en caso de que pretendan hacer la puñeta a quien tienen en frente, y eso favorezca a un jugador que le está pisando los talones, cosa que no es fácil. En ocasiones habrá que arbitrar partidas con posiciones difíciles, como en toda competición que se juega sin anotar.

    El gran problema de esta modalidad de competición es que, normalmente, los mejores jugadores del torneo ganarán siempre sus partidas, y en caso de que pierdan una es muy difícil que, tras hacer la cola, les toque jugar con su rival más directo; así pues, no llegarán a enfrentarse entre sí, por lo que para determinar quién es el mejor jugador de un torneo no es recomendable. Además, normalmente se hace un ránking y comienzan a jugar los mejores, aunque también pueden empezar los peores, o simplemente los que antes llegue a la mesa, sin necesidad de hacer ránking ni nada.

    El sistema de competición Masnou es muy adecuado para torneos menores en lo que lo importante es festejar el ajedrez haciendo que jueguen gran cantidad de ajedrecistas y que se vea mucho jaleo. Un ámbito muy adecuado es el de las «municipalias». En España se llama municipalia a un día en el que todas las escuelas deportivas de un municipio hacen una competición de exhibición para celebrar el fin del curso. Lo importante es el festejo, y se hace necesario sacar vencedor, segundo y tercero, para que recojan un premio y le aplaudan todos. En este tipo de competición el sistema Masnou es muy apropiado, ya que da la sensación a las autoridades (que normalmente no saben de ajedrez) que tienen entre sus manos una gran competición de ajedrez. Suelen salir entusiasmados.

    El sistema Masnou también se usa mucho en la red, porque permite tener a muchos participantes jugando, y alguno en espera. Para el que vence en una partida no hay tiempo de espera entre partida y partida, y se puede controlar el tiempo que dura el torneo hasta el minuto.

    En definitiva, si usted quiere promocionar el ajedrez, que la gente vea que el ajedrez es algo dinámico y divertido, dar la oportunidad a muchos jugadores y permitir que alguien que lo vea pueda participar decídase por el Masnou. Ya habrá tiempo para hacer competiciones más serias.

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